ADOLESCENTES EN LA LÍNEA DE FUEGO: PANDEMIA Y GUERRA



Llegó la pandemia y puso en la línea de fuego la mente de bebés, niños y adolescentes. Se impusieron nuevas pérdidas, muertes, traumas y procesos de duelo, además de los ya existentes. Y mientras esta terrible situación está llegando a su fin, el comienzo de una guerra aterradora vuelve a golpear a la humanidad a través de nuevos y terribles traumas psíquicos y muerte. Estas situaciones catastróficas han sometido al aparato psíquico adolescente a una fuerte tensión. 

No debemos olvidar que el proceso normal de la adolescencia es desafiante, lleno de cambios y cuestionamientos que despliegan una trama compleja, dando lugar a un importante proceso de reestructuración psíquica. El adolescente se enfrenta a sentimientos de desorientación, desamparo, abandono y vacío, que serán mayores cuanto menor sea el grado de individuación y diferenciación alcanzado. Afortunadamente, el proceso adolescente incluye también un profundo interés por descubrir, crecer, desarrollarse e invertir en un campo social ampliado; con fuerte deseo de cambiar y poder amar y ser amado. 

Lamentablemente, el intenso sufrimiento psíquico derivado de la pandemia reforzó algunas defensas típicas de los adolescentes (negación, omnipotencia, racionalización, entre otras). Algunos desarrollaron negación de la realidad psíquica e identificaciones proyectivas, lo que llevó a acciones consecutivas en las que las defensas maníacas jugaron un papel importante. Se observó un aumento de conductas desafiantes y transgresoras en tiempos de pandemia (no usar mascarilla, no respetar la cuarentena, fiestas clandestinas, grandes episodios con la ley y aumento del abuso de sustancias). Además, el dolor psíquico, la soledad y la impotencia durante la pandemia llevaron a una hiperconectividad virtual.

Finalmente, algunos adolescentes exhibieron un colapso de sus defensas, con sentimientos de vacío, desesperanza y depresión dando lugar a un aumento de episodios de autolesiones, ideación suicida e intentos de suicidio durante la pandemia. Según la OMS [1], en 2019 el suicidio fue la cuarta causa de muerte en el grupo de edad de 15 a 19 años en el mundo. En los EE. UU., los CDC [2] informan que entre los adolescentes de 12 a 17 años, el número medio semanal de visitas al servicio de urgencias por sospecha de intento de suicidio fue un 22.3 % más alto durante el verano de 2020 y un 39.1 % más alto durante el invierno de 2021 que durante los períodos correspondientes de 2019. con un aumento más pronunciado entre las mujeres.

La neurociencia moderna muestra que una sobrecarga cuantitativa o cualitativa del aparato psíquico tiene un impacto en la matriz biológica, interfiriendo marcadamente en los procesos de desarrollo y remodelación de redes y mapas neuronales. En palabras de Freud, un impacto en la red representacional subjetiva, matriz de encriptación del psiquismo. La máxima expresión de los procesos de remodelación plástica neural se dan en los primeros años de vida y en la adolescencia. Un vínculo precoz madre-bebé sintonizado ayuda a desarrollar, a través de mecanismos epigenéticos, la síntesis de ciertas proteínas que participan en los procesos de regulación emocional a lo largo de la vida. Durante la adolescencia, este fenómeno de remodelación neuroplástica quizás podría ser la correlación somática de lo que Peter Blos propuso como un proceso de rehistorización, elaboración y reelaboración de la red psíquica para llevar a cabo el segundo proceso de individuación. 

Esta mirada interdisciplinar deja claro que la experiencia subjetiva libera al ser humano del determinismo genético. El apego seguro afecta el equilibrio con el que se desarrollan estos procesos somatopsíquicos, entre el desarrollo de la red psíquica representacional subjetiva y los fenómenos neuroplásticos.

Podemos preguntarnos: ¿cómo estos eventos traumáticos (pandemia, pospandemia y guerra) se han inscrito, se están inscribiendo y se inscribirán en el mapa subjetivo representacional/red neuronal del adolescente? Según la ONU, entre 42 y 66 millones más de personas viven en la pobreza extrema, además de los 386 millones que ya existían en 2019, lo que contribuye a un aumento severo del abuso físico/sexual, ciberacoso, drogadicción, violencia y graves problemas educativos. con los consiguientes déficits de aprendizaje observados en las pruebas de niños y adolescentes.

¿Cómo enfrentarán internamente los adolescentes un mundo externo enmarcado en un contexto de pandemia/pospandemia/guerra? ¿Tienen suficientes recursos yoicos en un mundo donde, además, prima la celeridad? ¿Qué pasará con los procesos de identificación, desidentificación y reidentificación? ¿Y el paso de un ideal del yo omnipotente a un ideal del yo maduro, coherente y aspiracional? ¿Qué nuevos ideales se desarrollarán en estos adolescentes? Algunas posibles respuestas se pueden ver en la forma en que muchos de ellos cuestionan cómo el mundo es manejado por los adultos, creando así nuevos ideales que les permitan protestar contra la certeza, la hegemonía y/o la hipocresía de ciertos adultos. Greta Thunberg inspira protestas a favor de la protección del medio ambiente. Los jóvenes influencers inspiran la recaudación de fondos entre adultos a través de las redes sociales para causas sociales, de salud o medioambientales. Los adolescentes se enfrentan a los políticos que intentan captar sus votos, fomentando ideales políticos hasta el punto de que pueden convertirse en discriminación, xenofobia y fanatismo. Las actuales crisis sociales, económicas y políticas, agudizadas por la guerra, obligan a muchos niños, adolescentes y sus familias a migrar (más de cuatro millones de refugiados de guerra ucranianos, según la Agencia de la ONU para los Refugiados) con traumas psíquicos críticos y duelos complicados. El duelo y el trauma preexistentes se verán acentuados por aquellos debidos a la pérdida y muerte violenta y traumática de figuras paternas y familiares, grupos sociales y de apoyo primario, raíces lingüísticas y culturales, y hogares en la pandemia y en la guerra.

Estas situaciones traumáticas individuales y colectivas nos llevan a reforzar la idea de un psicoanálisis de niños y adolescentes preventivo-activo-interactivo. Es decir, la necesidad actual de que los psicoanalistas trabajen activamente en la comunidad, de manera interdisciplinaria con pediatras, docentes e instituciones culturales, sociales, jurídicas y gubernamentales. Un psicoanálisis en la línea de fuego desplegando todo su poder y recursos al servicio del colectivo más vulnerable de la sociedad: los bebés, niños y adolescentes. ¡Son nuestro futuro!

Dr. Fernando M. Gómez
MD, Pediatra, Psiquiatra, Psicoanalista especialista en niños y adolescentes
Directora del Departamento de Niñez y Adolescencia “Arminda Aberastury” - Asociación Psicoanalítica Argentina - APA
Copresidente para América Latina de COCAP - IPA
Miembro del Consejo Asesor de la Dirección de Salud Mental del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires


  [*] https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/suicide
  [2] Yard E, Radhakrishnan L, Ballesteros MF, et al. Visitas al departamento de emergencias por sospechas de intentos de suicidio entre personas de 12 a 25 años antes y durante la pandemia de COVID-19: Estados Unidos, enero de 2019 a mayo de 2021. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2021;70:888–894. DOI: http://dx.doi.org/10.15585/mmwr.mm7024e1
 

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