EL PROYECTO



El proyecto trabaja para promover el estudio y la investigación relacionada con el desarrollo y la "contaminación" del psicoanálisis que vive y evoluciona fuera de los límites actuales de donde se encuentra disperso.

El debate sobre este tema tiene lugar tanto en las reuniones de los grupos como en las conferencias internacionales.

El psicoanálisis se encuentra actualmente en un momento crucial y aparentemente contradictorio: por un lado tiene que comprometerse cada vez más con terapias farmacológicas y con técnicas psicológicas significativamente diferentes de sí mismo, por otro, se está expandiendo en países muy distantes del país. cultura psicoanalítica histórica. Asia y los países musulmanes lo consideran ahora muy importante tanto desde el punto de vista cultural como terapéutico. Ya no se trata de dialogar con otras disciplinas, sino de establecer Una comparación entre diferentes posiciones antropológicas. Tenemos que entender si los conceptos psicoanalíticos son universales y si su metodología terapéutica es efectiva en diferentes países del mundo.

Podemos preguntarnos qué pasaría si hoy Freud y Jung repitieran el viaje que hicieron a los Estados Unidos en 1909. Fue entonces cuando Freud dijo: "No se dan cuenta de que les estamos trayendo la plaga". Tenemos que preguntarnos si el psicoanálisis todavía tiene la misma fuerza poderosa y si puede derrocar la visión tradicional de la humanidad y destronarlo de su posición omnipotente. Seguramente las cuestiones actuales para el psicoanálisis son más complicadas que en el pasado. El mundo ahora está dominado por la tecnología que subvierte la percepción del cuerpo, por la nueva organización de la familia y el grupo que imponen una nueva geometría de la mente y por la violencia global. Las respuestas a estas nuevas realidades son diferentes de un país a otro, por lo que el psicoanálisis tiene que dar respuestas diferentes. En el mundo occidental, donde podemos ver una fragmentación del sujeto, el psicoanálisis debería, sobre todo, ayudar a recomponer el Yo. El individuo trata de encontrar no solo un significado personal sino colectivo. Por el contrario, en el mundo oriental las personas están oprimidas por regímenes totalitarios que sofocan la individualidad. Por eso se pide al psicoanálisis que los libere de este control del grupo. El psicoanalista iraní Gohar Homayounpour opone “la insoportable levedad del ser” de Occidente al insoportable peso de la experiencia oriental.

¿Es el psicoanálisis capaz de satisfacer diferentes necesidades sin renunciar a su metodología? ¿Es un problema de “traducción” entre diferentes culturas y religiones? El nacimiento del psicoanálisis se caracterizó fuertemente por el “espíritu de la época” de su fundador, y dentro de la cultura de esa época, Freud tomó algunas decisiones muy precisas en cuanto a sus hipótesis. Por ejemplo, usó una versión griega de la mitológica Esfinge para construir su hipótesis sobre la constelación de Edipo. También utilizó diferentes interpretaciones históricas que diferían de la tradición, como el origen egipcio de Moisés. Hizo uso tanto de material existente de la cultura del momento como de soluciones inventivas personales, algo que ocurre a menudo en la creación científica o en el pensamiento en general.

No estamos hablando de adoptar el relativismo, que en lugar de favorecer el contacto aísla todo pensamiento y cultura en su propia dimensión particular, sino de dinamizar los modelos antropológicos, incluidos los del mundo occidental donde nació el psicoanálisis, para luego ponerlos en contacto con otros con sus respectivas áreas problemáticas de la actualidad. En este sentido, el psicoanálisis no debe ser trasplantado sino “puesto a trabajar” en los distintos contextos, en su doble rol hacia el psicoanálisis y también hacia el exterior, de tal forma que también se puedan resaltar los cambios que la influencia cultural provoca tanto en los modelos como en a los aspectos clínicos.     

Lorena Preta